0

El alto costo del control de precios al estacionamiento y del descontrol del estacionamiento en la

vía

Darío Hidalgo, PhD

Desde 2004 el estacionamiento fuera de la vía en Bogotá se asimiló a un servicio público esencial,

donde el precio requería un control, dado que la oferta y la demanda no lo establecían con

equidad. Esto buscaba “proteger al usuario”. El precio debía ser fijado por la autoridad distrital

sujeto a estudios de costos promedio que los estacionamientos tienen que aplicar.

En 2005, el entonces concejal Hugo Patiño (antes, un gran humorista de Sábados Felices), propuso

el cobro por periodos de cuarto de hora. Los Concejales han seguido siendo creativos en su

protección a los usuarios y más recientemente introdujeron una modificación, mediante la cual los

estacionamientos asociados a servicios como los centros comerciales y clínicas, pagan la mitad que

los estacionamientos en la vía. La medida generó aplausos del 10% en carro y 7% en moto, ya era

hora que sus derechos fueran protegidos.

Para los reguladores parece claro que estos estacionamientos tienen que ser más baratos que el

resto porque las personas están “obligadas” a usarlos y hay “abusos”. Creo que olvidan que estos

tipos de estacionamiento no son públicos sino privados, porque están asociados al giro del negocio

de los establecimientos y hacen parte de su régimen de propiedad horizontal.

En los dos casos, los reguladores locales se están disparando en los pies. La bien intencionada

regulación de precios tiene efectos perversos. Por un lado es contraria a los principios de

movilidad sostenible: al final abaratar el parqueo es una forma más de promoción de uso de

vehículos automotores. La propia administración distrital promueve en su plan de desarrollo la

“pirámide invertida de la movilidad sostenible”, en la cual los peatones, las bicis y el transporte

público reciben prioridad en la política pública (en ese orden) y el vehículo particular es

desincentivado. Es cierto que en 2012 se incrementó la restricción vehicular “Pico y Placa”, y que

ahora repetimos jornadas sin carro y sin moto; pero sabemos que ni una ni otro son medidas

estructurales. El verdadero desincentivo es económico: cargos al uso, los insumos (como la

gasolina), la congestión, la propiedad y el estacionamiento.

Por otro lado, el hecho que existan usos alternativos a los predios de estacionamiento, con

rendimiento mejor que el parqueo a precio arbitrariamente controlado, hace que los

estacionamientos estén en vías de extinción. Cada vez vemos como los predios de parqueo se

convierten en edificios de vivienda u oficinas. ¡Incluso los adquiridos por el Distrito con el fin de

ser estacionamientos son ahora proyectos de vivienda de interés social!

Y para completar la película, el parqueo en vía se encuentra desbordado a pesar de estar

prohibido. Tal vez porque la Policía de Tráfico ya tiene bastante labor con tratar de agilizar el

colapsado tráfico bogotano, controlar las infracciones de tráfico en movimiento (consumo de licor,

pico y placa) y atender los múltiples choques y atropellos que siguen, tristemente al alza. O tal vez

más porque a los bogotanos se nos olvidó el significado de la señal de “prohibido parquear”, y

tenemos siempre una excusa a la mano (igual que los colados en TransMilenio).

El escenario es una tormenta perfecta: menos estacionamiento fuera de la vía, más

estacionamiento ilegal en la vía, más desorden, más congestión, y muy seguramente, en el marco

de nuestra lógica atravesada: más controles de precios para que el ciclo perverso siga su marcha.

Es hora que los reguladores le peguen una leída a la obra de Donald Shoup “El Alto Costo del

Parqueo Gratis”. Hay muchas lecciones, por supuesto contraevidentes.

¿Habrán calculado los reguladores bienintencionados cuanto le cuesta al fisco distrital y nacional

no tener estacionamiento legal a precio de mercado (pagando impuestos de industria y comercio y

al valor agregado)? ¿Tiene sentido que se promuevan medidas como el cobro por congestión y la

sobretasa al estacionamiento, si al tiempo se controla el precio y se permite el parqueo ilegal? Si

bien estas preguntas no son centrales en el debate electoral (que no sale del metro), bien vale la

pena hacérselas a los candidatos a la alcaldía. ¿Responderán populista o responsablemente?

María

Soy un Geek con dotes de escritor, me motiva la información independiente, que para mí es el espacio libre de influencias, donde tal vez se pueda hallar algo tan extinto como es la verdad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *